En la despedida de los M.SS.CC. de Lluc

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En el marco de la Diada de Lluc y en una misa presidida por el obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull, los Misioneros de los Sagrados Corazones se despidieron del Santuario de Lluc el pasado domingo 8 de septiembre. A continuación reproducimos las líneas con las que el P. Superior General, Emilio Velasco, se despedía en nombre de toda la Congregación tras 128 años de atención pastoral al Santuario.
 

H ay palabras que la vida nos obliga a decir continuamente pero que no siempre son fáciles de pronunciar. Una de esas palabras es ‘HOLA’. La otra es ‘ADIÓS’.

Los Misioneros de los Sagrados Corazones dijimos ‘HOLA’ a Lluc en el año 1891 cuando nuestra Congregación era apenas una recién nacida. Y no fue nada fácil porque el Santuario atravesaba entonces momentos muy complicados en lo material y en lo pastoral.

El P. Joaquim Rosselló, que acababa de fundar la Congregación en la Ermita de Sant Honorat, encaramada sobre la montaña de Randa, tuvo que abandonar las delicias de aquel Tabor para subir aquí, a esta otra montaña que él comparó entonces con el Gólgota. Aquella ‘prueba terrible’ trastocaba por completo los planes que él había concebido respecto a la nueva familia religiosa que acaba de dar a luz, pero aceptó el desafío por amor a la Iglesia local que le pedía aquel sacrificio por boca de quien era entonces su Obispo, D. Jacinto Mª Cervera. Pesó mucho en aquella decisión el hecho de que nuestra Congregación era entonces ‘diocesana y formada por hijos de Mallorca’.

Venciendo su inicial repugnancia, el P. Joaquim supo decir ‘HOLA’ a Lluc con todas sus consecuencias. A partir de ese momento, y a lo largo de estos 128 años, los M.SS.CC. -conocidos en Mallorca como ‘Els Pares de Lluc’- hemos intentado por todos los medios a nuestro alcance, que este Santuario haya sido de verdad no solo ‘La Casa Pairal de tots els mallorquins’ sino también un ‘lugar de encuentro’ para todos y a todas los que aquí se acercan por los motivos más diversos. Han desarrollado así una amplia labor que ha implicado tanto el sostenimiento material como la dimensión pastoral y espiritual de la Casa de la Moreneta y ha ido transformado paulatinamente este ‘benditísimo lugar’, tal y como se refería a él nuestro Fundador.

El Santuario de Lluc ha sido además el lugar donde se han formado durante muchos años un gran número de M.SS.CC. que después han extendido el Fuego del Amor de Dios en los lugares de España, África y América donde la Congregación está presente.

Pero ahora llega para nosotros el momento de decir ‘ADIÓS’. Nada fácil como os podéis imaginar porque llevamos Lluc en lo más profundo del corazón. Porque Lluc forma parte de nuestro ADN.

Las razones de nuestra despedida son de todos conocidas y se pueden resumir en una única causa: El envejecimiento de nuestros misioneros y la falta de esas vocaciones mallorquinas que se necesitan para atender adecuadamente un lugar como Lluc, tan vinculado a la identidad de este pueblo.

Durante estos últimos meses hemos sentido la cercanía y el apoyo de quienes nos han mostrado su agradecimiento por el servicio que la Congregación ha prestado a Lluc a lo largo de todos estos años.


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Los responsables de Lluc entrantes y salientes junto a los obispos Taltavull y Ramis al finalizar el acto.


 

Yo quisiera ahora, en nombre de mis hermanos, mostrar mi agradecimiento a quienes han sentido Lluc como algo suyo y nos han acompañado en el camino. Sin ellos y sin ellas hubiera sido imposible sacar adelante un proyecto de esta envergadura. Y no voy a especificar más porque seguro que me olvidaría de alguien. ¡Gracias a todos y a todas!

Sólo hago una excepción. Agradezco de corazón al Sr. Obispo de Mallorca, D. Sebastià Taltavull, la comprensión con la que ha acogido nuestra decisión y lo mucho que ha facilitado un proceso de traspaso que se ha dado sin ningún sobresalto y en un clima de sincera colaboración.

También aprovecho esta ocasión para pedir perdón. 128 años son muchos como para haberlo hecho todo bien y hace falta también saber reconocer todas esas situaciones en las que como Congregación no hemos sabido estar a la altura de las circunstancias, o hemos podido hacer sufrir a alguien.

Felicito al nuevo Prior, Mn. Marià Gastalver y a su equipo (Mn. Antoni Bruguera y Mn. Toni Moreno) por su nombramiento. De verdad que me alegré mucho al conocer sus nombres y considero que su acertada designación repercutirá en una gestión que sabrá potenciar lo mejor de la que se ha llevado a cabo hasta ahora y dará a Lluc un nuevo impulso pastoral.

Decir ‘ADIÓS’ cuesta. Llegamos aquí con dolor y nos vamos con dolor, pero queremos vivir este momento con esperanza y con la firme determinación de seguir sirviendo a la Iglesia local de Mallorca en la ‘corta medida de nuestras fuerzas’, tal y como ya se lo prometiera nuestro Fundador al Dr. Pere Campins, otro de los Obispos de Mallorca.

Además, sabemos que no decimos ‘ADIÓS’ del todo, porque esta seguirá siendo siempre para nosotros ‘La Llar de la Mare’ y un punto de referencia irrenunciable para nuestra familia religiosa que ha tenido y tendrá siempre como Patrona a la Moreneta de Lluc.

En su Corazón ponemos esta nueva etapa que hoy comienza. Que Ella nos siga señalando a Jesús y enseñándonos a hacer lo que Él nos diga.

P. Emilio Velasco Triviño, M.SS.CC.
Superior General.


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1 Comment

  1. Gladys Lugo dice:

    Faltan las palabras. Mucho dolor, mucha tristeza.

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