Fallece el misionero Francisco Javier Anaut Sanz

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Con dolor y esperanza cristiana, despedimos al P. Francisco Javier Anaut Sanz, M.SS.CC., que hoy día 30 de enero de 2024 pasó a la Casa del Padre en Valencia, a la edad de 85 años.
Será velado hoy y mañana miércoles 31 de enero en el Tanatorio Atrium Campanar de Valencia. Seguidamente, tendrá lugar la misa exequial a las 15 hs. en la parroquia de María Medianera de dicha ciudad.
 

 

 

E l P. Francisco Javier nació el 6 de febrero de 1938. Sus padres, Pedro y Fermina, vivían en Garde (Navarra). A pocos días de su nacimiento recibió el bautismo, como era bastante común por aquellos entonces. Fue confirmado el 25 de agosto de 1944, seis años después.

Ingresó en el Noviciado en La Real (Mallorca) el 24 de septiembre de 1954 y emitió sus primeros votos el 26 del mismo mes al año siguiente. Profesó para toda la vida el 9 de septiembre de 1961.

Cursó en Lluc la carrera sacerdotal y, durante el curso 1958-59, realizó el año de maestrillo en el mismo Santuario lucano. Se ordenó sacerdote en Palma de Mallorca el 30 de marzo de 1963.

Después de la ordenación sacerdotal ejerció de Preceptor en la Escuela Apostólica de Artajona y en este oficio continuó hasta su destino a Rwanda en el año 1972.

 

 


 

Transitó la mayor parte de su vida misionera entre las Comunidades y parroquias de Rwanda. En el año 1994, concretamente el 10 de abril, regresó a España: “Ese día puedo decir que ha sido mi segundo nacimiento porque si nos hubiéramos quedado nos habrían matado”, destacó el P. Francisco en una entrevista sobre el genocidio ruandés.

Ya en Europa, se queda en Valencia donde ejerce como párroco de la parroquia de María Medianera durante más de 20 años.

La mañana del día 30 de enero de 2024 murió en la Comunidad de Valencia a los 85 años de edad.

 

Redacción: Secretaría General y Adm. msscc.



 

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5 Comments

  1. Paco dice:

    Doy gracias a Dios por la vida del Padre Javier, un ejemplo de alegría del evangelio, un ejemplo de buen Pastor en su día a día en María Medianera, con una sonrisa sincera, con una palabra acertada y sobre todo con un amor desbordante.

    Descansa junto al Padre, que nosotros te llevamos siempre en el corazón.

  2. Melcior Fullana Riera dice:

    Llegó voluntario en Rwanda. Convivimos poco. En aquellos tiempos atendíamos dos misiones, Kibungo y Rukara. Convivir con él era una gozada. Transmitia su felicidad.
    En Rukara plantó un bosquecillo dentro del territorio de la Misión.
    En abril de 1994 las Fuerzas de la ONU vinieron a Rukara a rescatarnos. Allí estábamos el P. Santos Ganuza Lasa, yo i tres monjas. Teníamos muchos refugiados de etnia Tutsi y moderados de la etnia Hutu. El P. Santos y yo aconsejamos a las monjas que se fueran a España. Nosotros nos quedamos para proteger a los refugiados. Los alimentábamos cada dia, les permitimos cortar ramas del bosque de Javier Anaut para cocer las alubias. No pudimos salvarlos. Durante la noche del 14 de abril de 1994 trocearon a golpe de machete unos 2.850 refugiados. Yo pasé esta noche escondido dentro del bosque de Javier, que colindaba con los muros de la iglesia. Gracias, Javier.

  3. Silvia dice:

    Padre Javier. Ha dejado un vacío muy grande en nuestra parroquia de María Medianera y en nuestros corazones. Nunca lo vamos a olvidar. Un gran ejemplo a seguir por todos.
    Descanse en paz.

  4. Joaquín Tolsá Tortosa dice:

    Para mi , alumno en los años 1963-1966 en Artajona, que estaba a más de 700 kms de mi casa, fue mi preceptor, pero sobretodo hizo de mi familia. Porque sólo iba a casa durante unos 45 días del verano de cada curso para estar con mi familia.
    Después, pasados los años, viviendo yo en Valencia nos veíamos y compartíamos un café o un refresco , que era más que eso. Su sonrisa, su vitalidad, su presencia me llenaba esos momentos .
    Le echaré de menos, porque cada mes poco más o menos, nos llamábamos últimamente, ya que desde hace cinco años no vivo en Valencia. Y esa proximidad que sentía con sus palabras, me faltaran. Con nuestras confesiones y chascarrillos recibía sus palabras como agua fresca.
    Era un buen hombre, y un ejemplo digno de envidiar ….

  5. Koldo Larrea dice:

    De vez en cuando me gusta entrar en las noticias de la congregación, más que nada, por querer recordar que en un tiempo pertenecí a ella. Me ha dolido el alma al conocer el último viaje de Javier Anaut. Y lo primero que recuerdo es la llamada de mi familia de Añorbe, diciéndome que le haría mucha ilusión poderme casar. Vivía en Barcelona y nos queríamos casar en Navarra. Cuando nos encontramos sólo me dijo » qué bien después de casar muchos negros por fin puedo casar un blanco » Había llegado de vacaciones y era verano de 1976. Y nos casó en la calle con una piedra de molino como altar, con día claro y calor se ponerse el pañuelo con cuatro «ñudos» en la cabeza. Javier siempre me ha acompañado con este gratísimo recuerdo

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